Sueño,
en su mirada picara,
y a la misma vez
inocente;
y pienso,
en lo peligroso,
que sería perderse;
en cada pensamiento,
que le ronda por la
mente;
en cada movimiento,
que él hace,
y le hace estar tan
presente.
Y me siento,
como un caballo salvaje;
que va dando un paseo,
a través de la costa,
de este paisaje;
esperando a que me siga,
y nos volvamos,
igual de indomables.
No existe nada igual,
que escucharle hablar;
cuando me describe cada
estrella,
que nos hacen compañía,
en esta noche de San
Juan;
cuando me acerco a su
lado,
y comenzamos a tontear;
cuando nos reímos de
este mundo,
y compartimos dosis de
complicidad.
Nuestra hoguera,
va a ser la testigo,
del beso que le voy a
robar;
es mi único deseo,
antes de saltar,
las olas de este mar.
Pues llamadlo locura,
aunque yo,
le definiría como
valentía;
aparcar el miedo,
y derribar la cobardía;
dejarme llevar,
por sus caricias;
sentirme tan suya,
y a la misma vez…
tan mía.
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