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martes, 28 de junio de 2016

Ella

Ahí está,
esa persona que solo quiere,
volverse a renovar;
que ha apostado alto,
para afrontar la negatividad;
que se ha cansado,
de ser el rival más débil,
al que todo el mundo quiere humillar;
 ahora se ha armado,
y está dispuesta a luchar.

Ella se ha cubierto,
de fuerza su mirada;
ha cambiado su aspecto,
y se siente más deseada;
es como una brújula,
en busca de su norte;
que sólo da pasos al frente,
mirando hacia su nuevo horizonte.

Y ahora nada,
le volverá a derrumbar;
sus lagrimas se agotaron,
cuando ella creía,
que ya no podía más;
entonces algo dentro,
le hizo reaccionar;
y se acordó,
que solo tiene una vida,
para poderla disfrutar.

Así fue,
cuando empezó,
a gritar a sus problemas “adiós”;
a escoger a las compañías,
   apartándose de aquellas,
que le abandonaban en un rincón;
a beber de la fuente,
de su ilusión;
abriendo de par en par las puertas,
al amor.

Ella es ahora feliz,
en su nueva burbuja;
puede ser un espejismo,
pero así de viva,
no se ha sentido nunca;
ha arrancado de raíz,
todas y cada una de sus dudas;
ha mostrado su nueva identidad,
y siente su alma más desnuda;
pues ahora se defiende,
y ya no se queda muda.

Noche de San Juan

Sueño,
en su mirada picara,
y a la misma vez inocente;
y pienso,
en lo peligroso,
que sería perderse;
en cada pensamiento,
que le ronda por la mente;
en cada movimiento,
que él hace,
y le hace estar tan presente.

Y me siento,
como un caballo salvaje;
que va dando un paseo,
a través de la costa,
de este paisaje;
esperando a que me siga,
y nos volvamos,
igual de indomables.

No existe nada igual,
que escucharle hablar;
cuando me describe cada estrella,
que nos hacen compañía,
en esta noche de San Juan;
cuando me acerco a su lado,
y comenzamos a tontear;
cuando nos reímos de este mundo,
y compartimos dosis de complicidad.

Nuestra hoguera,
va a ser la testigo,
del beso que le voy a robar;
es mi único deseo,
antes de saltar,
las olas de este mar.

Pues llamadlo locura,
aunque yo,
le definiría como valentía;
aparcar el miedo,
y derribar la cobardía;
dejarme llevar,
por sus caricias;
sentirme tan suya,
y a la misma vez…
tan mía.


miércoles, 22 de junio de 2016

Sentir

Sentir por algo,
no es porque lo hayas conseguido,
ni porque lo puedas obtener;
simplemente,
es como describir a alguien en su ausencia,
como si lo pudieras ver.

La sensación,
es como escuchar las olas,
a través de una caracola;
definir un paisaje,
como si estuvieras ahora;
caminar en sueños,
o imaginar un futuro,
de la forma en la que tú lo adornas.

Sentir,
es como rozar un sentimiento,
real o quizás imposible;
es como oler el aire,
y volverte como él…
“totalmente invisible”.

Es dejarte llevar,
por tu imaginación;
ver como se erizan,
los pelos de tu cuerpo,
al escuchar una canción;
inevitablemente te delatan,
mostrando tu propio yo.

Porque sentir es esa acción,
que se puede convertir en la musa,
de tu propia inspiración;
nace de ti,
porque ha salido de tu corazón;
y probablemente algún día,
se transforme en intención.